viernes, 9 de agosto de 2013

A falta de parques, bueno es el monte

Como algunos sabéis, soy neorrural. Vaya, que nací y crecí en una ciudad y ahora resido en un pueblo (en Loja). Así que mi experiencia del medio natural antes era bastante más limitada que ahora y, al mismo tiempo, la oferta de ocio a la que antes podía acceder era bastante mayor. O eso creía: más que mayor era diferente. Si algo he aprendido en estos trece años de vida rural es que el medio rural alberga otro gran espacio, el medio natural. Y este puede ofrecer -y ofrece cuando está bien gestionado y 'aprovechado'- inmensas posibilidades recreativas.
En Loja, por ejemplo, los vecinos suelen quejarse de la falta de parques y espacios recreativos familiares. Y no nos percatamos de que algo tan cercano -a apenas un kilómetro del centro del pueblo- como la Sierra ofrece opciones ociosas, deportivas, terapéuticas... para hacer solo, en grupo o en familia. Y hablo sólo de la Sierra, no del campo, de la dehesa, de los ríos y de un montón de parajes naturales más que, a veces, no valoramos suficientemente.
Os cuento todo esto porque hace unos días han terminado una nueva zona recreativa en mi pueblo 'adoptivo', con barbacoas, mesas-banco e incluso columpios para que las familias y grupos de amigos puedan disfrutar de su tiempo libre en un parque serrano (el nombre me lo he inventado yo, creo). La verdad es que es genial poder disfrutar de un espacio que cumple a la vez las funciones de parque, mirador y zona de recreo campestre tan cerca de casa y, además, con la oportunidad de conocer nuestro entorno y practicar senderismo. 




medio natural en el medio rural
Imágenes del Cerrillo de San Cristobal. FOTOS ZONA RURAL.

En mi opinión, ese tipo de opciones sí es 'aprovechar' nuestros montes y parajes, hacer un uso sostenible y, hasta diría que educativo, puesto que desde la cercanía es mucho más sencillo acostumbrar y enseñar a la sociedad a valorar su medio natural y, por supuesto, cuidarlo y respetarlo. No se trata de convertir nuestro medio natural en un parque de atracciones, ni querer aprovecharlo con usos como telecabinas o rutas en todoterreno que acaban con la 'tranquilidad' y la naturalidad que lo caracterizan. Pero sí de:
  1. Facilitar el conocimiento y difusión de sus peculiaridades y rasgos distintivos mediante centros de interpretación.
  2. Mejorar los accesos allí donde sean complicados, mediante la creación de senderos y caminos señalizados.
  3. Favorecer la familiarización de los visitantes con cada paraje mediante rutas explicativas.
  4. Usar 'espacios muertos' o incluso abandonados que rompen el equilibrio del resto del paraje con áreas recreativas, zonas de descanso, miradores, etc.

A falta de parques, bueno es el monte. ¿No?

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