Como algunos sabéis, soy neorrural. Vaya, que nací y crecí en una ciudad y ahora resido en un pueblo (en Loja). Así que mi experiencia del medio natural antes era bastante más limitada que ahora y, al mismo tiempo, la oferta de ocio a la que antes podía acceder era bastante mayor. O eso creía: más que mayor era diferente. Si algo he aprendido en estos trece años de vida rural es que el medio rural alberga otro gran espacio, el medio natural. Y este puede ofrecer -y ofrece cuando está bien gestionado y 'aprovechado'- inmensas posibilidades recreativas.
En Loja, por ejemplo, los vecinos suelen quejarse de la falta de parques y espacios recreativos familiares. Y no nos percatamos de que algo tan cercano -a apenas un kilómetro del centro del pueblo- como la Sierra ofrece opciones ociosas, deportivas, terapéuticas... para hacer solo, en grupo o en familia. Y hablo sólo de la Sierra, no del campo, de la dehesa, de los ríos y de un montón de parajes naturales más que, a veces, no valoramos suficientemente.
Os cuento todo esto porque hace unos días han terminado una nueva zona recreativa en mi pueblo 'adoptivo', con barbacoas, mesas-banco e incluso columpios para que las familias y grupos de amigos puedan disfrutar de su tiempo libre en un parque serrano (el nombre me lo he inventado yo, creo). La verdad es que es genial poder disfrutar de un espacio que cumple a la vez las funciones de parque, mirador y zona de recreo campestre tan cerca de casa y, además, con la oportunidad de conocer nuestro entorno y practicar senderismo.
