En Internet es habitual oír hablar de la
web 2.0, donde el protagonista es el Contenido Generado por el Usuario (UCG) y los
medios sociales (redes, blogs, wikis, agregadores, recomendadores, sitios de
crowdfunding, webs de
crowdsourcing, etcétera). Y es que nos encontramos en un momento extraordinariamente social a nivel de repercusión en los medios off line y on line, hasta el punto que el momento emergente y sin freno que viven las redes sociales está completamente ligado a ese altavoz de que hoy disponemos todos para hacer valer nuestras ideas, conocimientos o experiencias, que es la
web 2.0, la web social. Esta etapa, que tuvo su antecesor en la web 1.0 (el
boom .com), ha tenido diferentes 'reflejos' y consecuencias en la sociedad, así como en sus costumbres y necesidades. Y, evidentemente, también tiene sus repercusiones (bajo mi punto de vista, casi siempre positivas) para el
medio rural.
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| Gráfico ZONA RURAL. |
En la etapa 1.0, hace ya más de una década, el
medio rural utilizó Internet para lo que casi todas las empresas e instituciones lo hacían: para dar a conocer sus servicios o productos, 'vender ' su actividad positivamente, de manera unidireccional, sin facilitar la interacción del usuario ni la participación activa del internauta en la página que visitaba. Eran webs estáticas, poco atractivas. Vamos, en muchos casos 'ladrillos' en cuanto al contenido. Entonces sólo los ayuntamientos de
zonas rurales más 'potentes', las mancomunidades y algunos colectivos y
empresas rurales escasos contaban con una web, entre otras cosas porque, aunque ahora no nos acordemos, en los 90 sólo unos pocos tenían Internet ya no en sus casas sino en sus puestos de trabajo y negocios. Entre los más avezados para aprovechar el 'boom .com' estuvieron las empresas de
turismo rural y los alojamientos
rurales, que vieron en Internet la posibilidad de mostrar sus encantos y facilitar la reserva directa de los clientes, vía telefónica o incluso por correo electrónico.