miércoles, 23 de octubre de 2013

¿Ha cambiado el medio rural? No tanto como creemos

Como dice la canción, ¡cómo hemos cambiado!!! Pues, a mi entender, no tanto como creemos. El medio rural ha cambiado -creo que mejorado- en muchas cosas importantes: en los servicios sanitarios y educativos que ofrece, en las infraestructuras de comunicaciones y telecomunicaciones, en la cualificación de su población, en materia de igualdad... pero, en realidad, lo ha hecho al mismo ritmo que también han ido cambiando y evolucionando todas esas cosas en las ciudades. Ni más ni menos. Así que, por ese lado, el medio rural no ha cambiado tanto; es la sociedad -la cultura, las administraciones, la gente...- la que ha ido cambiando.

Cambios del medio rural
IMAGEN: ZONA RURAL.

El medio rural de hoy ya no es sinónimo de trashumancia o de aldeas con varias decenas de abuelos, y gracias al Desarrollo Rural la vida rural no es la del pasado. Hasta ahí todos de acuerdo.
Pero aún atesora mucho de sobreenvejecimiento, masculinización, desigualdades y vulnerabilidad laboral. Y ahí es donde digo que las cosas no han cambiado tanto, y lo peor, con la crisis económica, la realidad puede retroceder aún más. Hay muchas cosas que no han cambiado:
  1. El medio rural sigue dando más oportunidades al hombre que a la mujer. Los medios siguen hablando de ello, lo cual no es buena señal. En la actualidad, surgen nuevas fuentes de desigualdad por las exigencias de los mercados de trabajo, casi siempre situados fuera de la zona rural. Las cargas que aún hoy sobrellevan las mujeres reduce su movilidad y con ello el acceso desde los pueblos a mercados de trabajo que reconozcan su cualificación.
  2. El medio rural sigue, en general, despoblándose y envejeciendo. En los últimos 40 años la población de municipios españoles de menos de 10.000 habitantes ha pasado de ser el 57% de la población española a tan solo un 23%, es decir se ha reducido un 34%. El 19% de los habitantes de municipios menores de 5.000 habitantes tienen más de 70 años. Los importantes desequilibrios demográficos motivados por el éxodo rural aún afectan a la gran mayoría de las zonas rurales, sobre todo a las de menos de 1.000 habitantes. Nos queda lo que la Fundación de La Caixa denomina en uno de sus estudios "la generación soporte", es decir, quienes hoy están en torno a los cuarenta años y son hijos de los que no se fueron durante el éxodo.
  3. La diversificación de la actividad económica es, salvo en cabeceras de comarca, muy limitada. A la agricultura y ganadería, se ha unido el turismo rural y los servicios a él asociados, pero aún no hay una apuesta mayoritaria por otro tipo de actividades y profesiones, especialmente en zonas rurales donde no existen recursos naturales de otra índole.
  4. La masculinización rural en las edades jóvenes y centrales, siguen siendo un hecho en muchas zonas rurales de nuestro país. En los municipios de menos de 2.000 habitantes sólo hay 80 mujeres por cada 100 hombres entre las edades de 30 a 49 años, lo cual está muy alejado de la media europea.

Particularmente creo que mientras existan estas circunstancias el Desarrollo Rural no acabará de ser.

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